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Contadas son las ocasiones en que este joven servidor tuvo la oportunidad de ver a sus abuelos en alguna situación que les hiciera perder la compostura. Digamos que siempre tenían una mirada justa; o una postura correcta de entender que los problemas que presenciaran estaban más allá de su sereno existir. Sin embargo, llegó la ocasión en que al unísono un par de ellos exclamaron voz en cuello, por el escándalo que armamos, "¿Dónde quedó la paz y el orden?". Ambos elementos -paz y orden- en la mente de mis abuelos eran los esenciales en la convivencia familiar.
El pasado domingo durante y después del Super Bowl 43, en mí floreció una pregunta muy parecida a la de Don Esteban y Doña Lucita. ¿Dónde quedó la VIOLENCIA y el DESENFRENO?. Y es que, ese día lo que presencie a través de la televisión carecía de un par de elementos que yo esperaba encontrar en un evento que en esencia lleva el enfrentamiento "bruto" (puro) de fuerzas y resistencias físicas humanas, y que además iba a reunir a periodistas de todo el mundo.
Se trataba de "el duelo final"; el choque de "los equipos más poderosos"; los que "habían doblegado" al resto; se trataba del deporte con el saldo más alto de de lesionados; el "choque de trenes" es la constante; al enfrentar a uno de esos profesionales "partiría en dos a cualquiera".
Aqui estoy utilizando la memoria y no la imaginación. Recuerde usted. ¿No ha escuchado a los comentaristas de televisión frases como las previas?. Esas evocan sin duda a la definición de violencia. "Violento: Que se ejecuta contra el modo regular, fuera de razón o justcia", dice el diccionario.
Pero en la televisión nada de eso apareció.
¿Se dio usted cuenta que hubo varios connatos de bronca entre jugadores de Potros y Santos?. Los hubo, sobre todo en la patada corta con la que habilmente los de Nueva Orleans robaron la mentalidad ganadora a Indianapolis. Fue apenas perceptible para nosotros los televidentes, porque los encargados de la transmisión de inmediato se enfocaron en los jueces y el balón. Los referees batallaron varios minutos para tomar una decisión; y mientras ello sucedía, en pantalla solo los veíamos a ellos y las repeticiones de la jugada con un importante primer plano del balón.
Mientras tanto, ¿qué estaría pasando con los jugadores que se encaraban y reclamaban?, ¿importa?. Luego de ese momento, lo noté más claramente. Cada que había alguna actitud fuera de orden de los jugadores estos eran sacados de la pantalla. Si esa acción del jugador no merecía un castigo, no había de nuevo repetición alguna. Pero si esa acción representaba una de las muchas faltas que hay en el americano nos enfocaban de nueva cuenta en el referee, en el castigo; y, más importante en un jugador que no reclamaba y de inmediato se preparaba para retomar el juego.
Entonces, en pantalla no veíamos nada "fuera de razón o justicia", nada violentado. No había violencia. Fuerza e ìmpetu sí, pero también orden y disciplina, faltas y castigos. ¡Una imagen justa de lo que debe ser el deporte!
¿Y el desenfreno "apá"?. Exacto. Tampoco lo vimos.
Cuando en el campo de Miami sucedía un hecho reprobable, escuchabamos acaso algun abucheo del público. Pero no los vimos protestando airadamente en pantalla o enfrentándose los aficionados de uno y otro equipo. ¿O sí?. En cambio, si en el campo ocurría algo aplaudible, por supuesto que veíamos a los aficionados festejando y abrazándose.
Una observación más. El Super Bowl reunió a cientos de periodistas en un solo estadio, quienes luego del silbatazo final invadieron el terreno de juego para las necesarias fotografías, videos y entrevistas con los jugadores. Sin embargo estos aparecieron apenas en un par de tomas. De nuevo la televisión omitió el desenfreno reporteril y nos presentó repeticiones de jugadas, abrazos de los deportistas y del público. Y de inmediato al trofeo y la entrega.
Allí, en la pantalla vimos de uneva cuenta un imagen de lo que debe ser el deporte. Orden, coordinación, planeación.
¡Que interesantes lecciones para nosotros comunicadores, para nuestra sociedad y para nuestro deporte!
Por dar un ejemplo. Cuántas finales del futbol mexicano recuerda usted con este mismo tipo de imágenes. Honestamente, recuerda una final de futbol en la que no hallamos visto en pantalla los pleitos deshonestos entre futbolistas rivales; o a "las estrellas" del balonpié renegando de la decisión arbitral; o a los aficionados haciendo estupideces en la tribuna y en las calles; o a cientos de reporteros codeándose entre sí para hacer su trabajo.
¿Qué imagen de nuestro deporte y nuestra sociedad estamos transmitiendo en los medios?
¡Qué interesante!
Comentarios a: rafa.zamora.mgd@gmail.com
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