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Hola, soy Fabiana y a partir de hoy estaré con ustedes para hablar sobre el deporte para personas con capacidades diferentes y adultos mayores.
Antes que nada quiero que me conozcan un poco y sepan por qué les escribo de estos dos grupos de personas tan especiales con las que convivo todos los días. Hoy voy a dedicar este espacio a las personas con capacidades diferentes y en la siguiente oportunidad escribiré de los grandes logros de las personas adultas mayores.
Yo empecé a trabajar con niños con Síndrome de Down hace 18 años y gracias a Dios pude continuar haciéndolo con niños, jóvenes y adultos con otras capacidades diferentes como Discapacidad Intelectual, Síndrome de Williams, Parálisis Cerebral Infantil, Autistas, Sordos, personas con Discapacidad Motora, Ciegos y Débiles Visuales; y les confieso que desde ese día veo al mundo con otros ojos, con los ojos del amor, de la confianza, de la lucha, de la superación, del compañerismo, del trabajo en equipo y de la confianza, con los ojos del alma… Ellos me han enseñado a ver la vida diferente, es algo que les agradezco todos los días.
Cuando me pidieron escribir esta columna pensé en todo lo que les quería transmitir. Necesito que, por medio de mis palabras, ustedes entren a este mundo especial en el que vivimos cosas increíbles; que cuando lean estas líneas sientan el mismo orgullo, la misma satisfacción, la misma alegría que sentimos los que tenemos la fortuna de asistir a una competencia especial; especialísima, diría yo.
¿Y saben por qué lo digo?: porque cuando vemos todo lo que estos deportistas con capacidades diferentes tienen que sortear para llegar a ese momento sublime que es el estar frente a la línea de salida de una carrera, o tomando una bola de boliche, o esperando la primera nota de una melodía para comenzar a bailar, o preparándose para levantar unas pesas enormes, o esperando la salida para tirarse al agua y nadar como verdaderos delfines; ahí es cuando piensas que todo vale la pena, que ningún sacrificio es en vano porque lograron estar ahí.
Y lo lograron porque derribaron todas las barreras que les puso su cuerpo y su mente. En ese momento te das cuenta que estas frente a seres ESPECIALES; seres que cada día luchan para levantarse de una cama, para bañarse, para lavarse los dientes, para peinarse, para llevarse una cuchara a la boca, para salir a una calle que está llena de obstáculos, para tomar un transporte que no está adaptado a sus necesidades; en fin para todo.
Ellos son guerreros de la vida, ellos saben los que significa vivir, ellos saben lo que significa luchar para vivir y logran vivir plenamente… no a medias, como vivimos muchos.
Por la gran admiración que les tengo a ellos y por muchísimas razones más, estoy feliz de compartir con ustedes este espacio; de ser un puente entre ustedes y las personas especiales; y lograr por este medio que conozcan los beneficios de la práctica deportiva para estas personas ESPECIALES.
Espero que, después de leer esto, si alguien les pregunta al ver a un niño con Síndrome de Down o a una persona en silla de ruedas: ¿esa es una persona especial?, ustedes le digan “¡CLARO QUE ES ESPECIAL, MUY ESPECIAL!”.
Comentarios a: fabiana.soisa@comudeleon.gob.mx
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