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A propósito del VIII Reconocimiento Nacional a las Mujeres en el Deporte que este año reconoció nuevamente a Paola Espinosa, me hizo reflexionar de que los últimos resultados deportivos importantes que ha tenido nuestro país han sido en mayor medida gracias a las mujeres.
El mismo caso de Paola, quien a su corta edad ya es campeona mundial, o simplemente haciendo cuentas, de los últimos dos Juegos Olímpicos (Atenas 2004 y Beijing 2008), el 74% de las medallas mexicanas han sido ganadas por mujeres (Belem Guerrero, Ana Guevara, Iridia Salazar, María Espinoza, Paola Espinosa y Tatiana Ortiz).
Y es que si hacemos un poco de historia, pese a que se disputaban juegos femeninos en la antigüedad griega, las mujeres han recorrido un largo camino en la historia de los Olímpicos. Ausentes en los primeros Olímpicos de Atenas, en 1896, en los de Atenas 2004 representaron el 40 por ciento de los atletas.
El francés Pierre de Coubertin, el creador de los JO modernos, creía firmemente que el papel de las mujeres se limitaba a coronar a los vencedores y se opuso hasta su muerte a su participación.
En 1912, de Coubertin no cambiaba de parecer y afirmaba: “Nosotros estimamos que los Juegos Olímpicos deben estar reservados a los hombres. ¿Es posible aceptar que las mujeres participen en todas las pruebas? No... Entonces ¿por qué autorizarlas a participar en algunas y prohibírselo en otras?
En la sesión del COI en Amberes en 1920, de Coubertin, insensible a la evolución del deporte, aseguraba: “yo no admitiría a las mujeres, quienes en regla general no deberían participar en los Juegos en absoluto”.
Fue en Amsterdam, en 1928, donde finalmente tuvieron lugar los verdaderos comienzos olímpicos de las mujeres con cerca de 300 deportistas “casi 10 por ciento del total” y sobre todo con su participación en el deporte rey, el atletismo. El crecimiento comenzó en 1976 con 20 por ciento de mujeres en los Juegos, 25 por ciento en 1988 y 35 por ciento en Atlanta. En Sidney la progresión continuaría en Atenas, las mujeres representan el 40 por ciento.
En México la primera mujer en ganar una medalla olímpica fue Pilar Roldán en esgrima en México 1968. Y la primera mujer en ganar una medalla de oro fue Soraya Jiménez en levantamiento de pesas en Sydney 2000.
En mi faceta de entrenador de tiro deportivo, las mujeres me han enseñado a ser más disciplinadas, a ser más constantes y a poder trabajar mejor que los hombres bajo presión. Honestamente las mujeres a quienes entreno han sobrepasado por mucho las exigencias que yo mismo hubiera depositado en ellas.
Sin ir más lejos, hoy en día el Premio Estatal del Deporte en Guanajuato recae en una mujer, la nadadora celayense Liliana Ibáñez, quien junto a Alexis Martínez y Rosa Zúñiga en tiro deportivo consideró que podrían ser (cualquiera de ellas) la primera mujer que represente a nuestro estado en unos Juegos Olímpicos, los de Londres en el 2012.
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